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miércoles, 25 de junio de 2014

Los dientes perezosos

Decían que había unos Dientes que eran muy perezosos.

No querían masticar la comida que la Sra Boca les ofrecía y por eso ella estaba muy ofendida.

Llegó un día que el resto del cuerpo no quiso continuar avanzando. Las hermanas Piernas se pararon y, por lo tanto, los Dientes tampoco iban a ninguna parte...con lo que a ellos les gustaba viajar...

Estos Dientes perezosos empezaron a quejarse y a discutir con el resto del cuerpo.

El Gran Corazón, que era muy pasional, no les quería bombear sangre, para fastidiar, y así conseguir que se cayeran y se fueran.

Pero al final intervino el Sr Cerebro, muy respetado por todos los órganos: Dijo así: -yo, como anciano del cuerpo, pretendo poner paz en este organismo alborotado.- Y todos escucharon lo que decía, muy atentos, sobretodo los gemelos Oídos.

Le pregunto a los Dientes por qué no querían trabajar y ellos dieron sus razones: -la comida está muy dura, el resto del cuerpo no para de exigirnos masticar más rápido, no tenemos pausas para descansar y, lo peor es, que no nos llevamos bien con la Sra Boca porque no nos deja ver la luz, siempre tan cerrada y apretada.-

El Sr Cerebro hizo las siguientes recomendaciones a todas las partes afectadas: -a ver, el vivir tranquilo es más saludable que el estrés, presionar a los Dientes para que trabajen más rápido sin ninguna compensación les provoca rebeldía, la Sra Boca debería sonreír y hasta reír a carcajadas más a menudo para que los Dientes puedan ver la luz.-

Ahora, dirigiéndose a los Dientes directamente, les dijo: -Por vuestra parte, Dientes, debéis trabajar sin queja y siempre que sea necesario, con alegría y ritmo.- Siguiendo estas recomendaciones, el cuerpo al completo avanzaría mejor y más equilibrado.

Al final, todas las partes se pusieron de acuerdo, chocaron los cinco he hicieron un equipo tan coordinado que llegó a ser la envidia de toda la naturaleza, llegando a ser un organismo de perfecto funcionamiento.

Las hermanas Piernas corrían, saltaban, el Gran Corazón latí de alegría marcando el compás que el resto bailaba sin cesar.

Y de este modo, la vida se convirtió en alegría completa.

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