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sábado, 21 de diciembre de 2013

Ella y el Tiempo

Siempre iban juntos, pero nunca de lado. El Tiempo iba a su ritmo, acompasado, marcando los pasos del tic tac de un reloj imaginario con manecillas imperturbables al paso del tiempo.
Ella sin embargo, a veces se adelantaba y otras se atrasaba. Unas veces corría y otras no podía más. Era inestable, arrítmica, volátil, inconstante. 
El Tiempo, sin palabras, le iba mostrando los inconvenientes de sus andares y sus quehaceres pero al ser ardua faena de interpretación, ella no tenía tiempo.
Cuando un día, el tiempo de ella se paró. El Tiempo siguió su camino, mirando atrás y viendo que la había perdido para siempre. El Tiempo quiso sentir la pena y el dolor de perderla pero no pudo, no tuvo el tiempo para hacerlo. Porque el tiempo pasa para todo, hay un tiempo para cada cosa, y cada cosa a su tiempo.

1 comentario:

  1. muy bien y muy profundo el relato, sigue así que esta genial.
    saludos Juan Ma.

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